Por: Joshua J. McElwee. NCR.

 Preámbulo.

Mediante un manifesto ambientalista que a nivel mundial ha barrido con todas las expectativas, y que está destinado a estimular acciones concretas, el Papa Francisco hace un llamado mundial para corregir lo que él llama: “un sistema estructural económico perverso en el cual los ricos exploten a los pobres convirtiendo a la Tierra en una inmensa pila de suciedad”.

En su encíclica, el Papa eligió tratar al calentamiento mundial como un tema moral urgente, culpándolo como un modelo industrial injusto, basado en el uso de combustibles provenientes de fósiles, el cual mayormente perjudica a los pobres.

Citando las Sagradas Escrituras, así como a sus predecesores y a los obispos a nivel mundial, el Papa urge a los creyentes y no creyentes, a tomar conciencia para salvar la creación de Dios para las generaciones futuras.

 

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 El documento publicado el Jueves 18 de Junio del 2015, es una acusación punzante tanto para los capitalistas como para los escépticos del calentamiento mundial, y se espera que estimule cambios drásticos en las políticas de los países, también en nuestra vidas cotidianas y sobre todo en las negociaciones de las NNUU en Paris, a realizarse a fines del presente año.

 El Papa Francisco escribe: “No es suficiente balancear, en el término medio, la protección de la naturaleza con las ganancias financieras, o la preservación del medio ambiente con el progreso económico.  Las medidas tomadas a medias simplemente demoran un desastre inevitable.   Poniendo esto simplistamente, es una manera de redefinir nuestra noción de progreso”.

 En este importante documento sobre asuntos ecológicos el Papa Francisco dice que una gran parte del calentamiento global es debido a la actividad humana sobre la Tierra y con el fin de mitigarlo hace un llamado para realizar cambios radicales en los sistemas políticos y económicos.

 En general el documento explora muchos temas vinculados a la encíclica, muchos de ellos controversiales, incluyendo la creciente pérdida de la biodiversidad de nuestro planeta y el aumento de la desigualdad económica entre los países del norte y del sur.

 El documento también muestra una notable reorientación de la persona humana de un ser que es dominador a una que sirve de manera responsable a la creación.

 La nueva encíclica se titula “Laudato Si, Sobre el Cuidado del Hogar Común”.  Una traducción de Laudato Si al español sería: Ser Alabado y es tomada de la oración creada por San Francisco de Asís en el siglo 13, llamada El Cántico de las Creaturas.

 Una lectura inicial de la encíclica, la cual tiene 193 páginas, presenta un documento que tiene un gran alcance, pues tiene seis capítulos y termina con dos oraciones incluyendo la nombrada anteriormente.

 El texto primero apunta a los escritos ecológicos hechos por la iglesia antigua para después mostrar lo que el Papa llama al “consistente consenso científico” sobre el cambio climático y otra degradación del ambiente antes de elaborar las implicaciones de esto tanto para la iglesia como para el sistema internacional global.

 Antes de referirse a temas científicos, el Papa Francisco primero reconoce el trabajo realizado en ecología por sus predecesores a partir del Papa Juan XXIII y también lo realizado por el patriarca ortodoxo Bartolomé.

 Una Invitación Urgente Para Tratar Los Temas Ecológicos.

 En el texto del documento el Papa Francisco escribe que está enviando su carta a manera de “una invitación urgente para renovar el diálogo acerca de cómo estamos construyendo el futuro de la Tierra”.  Antes de continuar mencionando asuntos científicos, el Papa dice: “El clima es un bien común de todos y para todos”.

 “Existe un consenso científico muy consistente el cual indica que estamos en la presencia de un calentamiento preocupante del sistema climático”

 “La humanidad es llamada a tomar conciencia que para combatir este calentamiento, hay necesidad de hacer cambios  de estilos de vidas, de producción y consumo, de todas las causas humanas que lo están acelerando”.

 “Es verdad que hay otros factores que influyen (tales como la actividad de los volcanes, las variaciones de la órbita y del eje terrestre, el ciclo solar); sin embargo, hay numerosos estudios científicos que indican que durante las últimas décadas, la mayor parte del calentamiento mundial se ha debido a la gran concentración de los gases causantes del efecto invernadero los cuales son emitidos por las actividades humanas”.

 En una última sección del documento el Papa Francisco dice: “El cambio climático es un problema global con graves implicaciones ambientales, sociales, económicas y políticas, y constituye uno de los principales problemas actuales para la humanidad.  En las próximas décadas, los impactos más devastadores probablemente sucedan en los países en desarrollo”.

 El Papa Francisco también habla sobre temas de degradación ambiental, incluyendo la escasez de agua en algunas poblaciones del mundo y sobre la pérdida de biodiversidad debido a la extinción de muchas especies.

 Respecto al agua el Papa dice claramente: “El acceso seguro al agua potable es un derecho universal esencial y fundamental porque determina la supervivencia de las personas”.

 Sobre el tema de la biodiversidad es igualmente muy franco y dice: “Debido a nuestra acciones, miles de especies ya no pueden dar gloria a Dios con sus existencias, tampoco pueden comunicarnos su mensaje”.  Acerca de esta situación, el Papa dice: “No tenemos el derecho de hacer esto”.

 El Papa también critica las construcciones urbanas modernas porque no toman en cuenta la eficiencia energética.  Él dice: “Muchas ciudades tienen grandiosas pero ineficientes estructuras las cuales consumen agua y energía en exceso.  Ya no es adecuado vivir en nuestro planeta cada vez más sumergido en concreto, asfalto, vidrio y metal lo cual nos aleja del contacto físico con la naturaleza”.

 Inequidad Global, Los Seres Humanos No Deben Ser Dominadores.

 En cuanto a las cuestiones de inequidad planetaria, el Papa dice que ellas ya no deben ser tratadas al nivel individual.

 “La inequidad no solo afecta a los individuos sino también a países enteros, y nos obliga a pensar en una ética de relaciones internacionales”.

 “ Hay en realidad una verdadera “deuda ecológica” entre los países del Norte y del Sur conectada a desbalances comerciales que tienen consecuencias en la esfera ecológica, seguramente como el uso desproporcionado de recursos naturales el cual es históricamente realizado por algunos países.

 Haciendo un llamado para la unidad global, el Papa dice: “Necesitamos reforzar el hecho que somos una sola familia.  No existen límites o barreras sociales o económicas que puedan aislarnos y debido a esto no existe espacio para la globalización de la indiferencia”.

 El documento después gira el lente introspectivamente hacia las enseñanzas de la iglesia, dedicando todo un capítulo a explorar el entendimiento de como Dios quiso que los seres humanos usen los recursos de la Tierra.

 El Papa Francisco francamente dice que la comprensión generalizada que Dios dio a los humanos el poder de dominar o destruir la Tierra, no es una interpretación correcta dela Biblia.

 El continua diciendo: “Aunque es verdad que los Cristianos han interpretado las Sagradas Escrituras de modo equivocado, hoy en día debemos refutar con fuerza que a pesar del hecho que hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios, y hemos recibido el mandato de someter la Tierra, esto no nos autoriza a deducir que tenemos el dominio absoluto sobre otras creaturas”.

 “Si bien podemos hacer un uso responsable de las cosas, somos llamados a reconocer que los otros seres vivientes tienen su propio valor delante de Dios, porque el Señor se regocija en su creación”.

 Llamado para un nuevo proceso global.

 Al final de la nueva encíclica, el Papa Francisco hace un llamado para instaurar nuevas estructuras globales y procesos para determinar el uso que debemos darle a los bienes terrenales.  El también hace un llamado para tener mayor transparencia en los procesos globales de toma de decisiones a fin de incluir una mayor diversidad de voces, particularmente las voces de los más pobres del mundo.

 En cierto punto el Papa Francisco hace la siguiente pregunta: “¿Qué clase de mundo deseamos darle nuestros sucesores, sobre todo a los niños que están creciendo hoy en día?”.

 “Podríamos dejar a las próximas generaciones muchas ruinas, desiertos y suciedad.  El ritmo de consumismo, despilfarro, y de alteración del ambiente ha sobrepasado las posibilidades de la Tierra.”

 En la encíclica, el Papa también enlaza la actual crisis ambiental con lo que él llama el penetrante “paradigma tecnocrático” que aísla los problemas individuales de una comprensión más conectada de las tendencias globales que son insalubres.  En esta área, el Papa habló claramente en contra del aborto y los experimentos científicos usando embriones humanos.

 En relación al uso de combustibles provenientes de fósiles, el Papa Francisco dice que “deben ser sustituidos progresivamente y sin demora”.

 “La reducción de los gases causantes del efecto invernadero requiere honestidad, coraje y responsabilidad, sobre todo de las naciones más poderosas las cuales polucionan más el planeta”.

 “Los creyentes no podemos orar a Dios pidiendo desarrollos positivos en las discusiones actuales, de tal manera que las generaciones futuras no sufrirán las consecuencias de nuestras dudas imprudentes”.

 Hablando sobre una posible solución para reducir los gases causantes del efecto invernadero, la idea de la existencia de mercados donde los países o las compañías podrían comprar y vender créditos para regular las producciones de gas, el Papa dice que: “Eso no es suficiente. Tales créditos pueden crear una nueva forma de especulación la cual no serviría para reducir la polución causada por el gas CO2.  Este sistema parece ser una solución rápida, con apariencia de realizar un compromiso con el medio ambiente, el cual sin embargo no implica un cambio radical de acuerdo con las circunstancias.

 Haciendo un comentario sobre el sistema global internacional, el Papa Francisco dice que: “Ha mostrado impotencia para asumir responsabilidad” de la crisis ambiental.  El Papa sugiere que los movimientos locales “pueden hacer una diferencia”.  Luego agrega: “Es aquí en realidad donde puede crecer una responsabilidad más grande, un sentido comunitario solidario, una capacidad especial de cuidar, y una mayor generosidad creativa, un amor profundo por nuestro planeta, lo que es verdaderamente la idea que dejamos a nuestros hijos y nietos”.

 El Papa concluye la encíclica haciendo una reflexión sobre nuestros hogares tanto terrenales como celestiales: “Dios que nos has llamado a una dedicación generosa y a darlo todo, ofrécenos el valor y la luz que necesitamos para salir adelante”.

 “Dios no nos abandona, no nos deja solos, porque está definitivamente unido con nuestra Tierra, y mediante su amor siempre encontramos nuevos senderos”.

 “Laudato Si”.

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