Autor: Neil Takamoto

En el barrio de Capitol Hill en la ciudad de Seattle, estado de Washington, la Fundación Bullitt  ha construido el edificio más verde de los EEUU.  Se trata del Centro Bullitt para oficinas y su diseño arquitectónico y construcción están destinados a sobrepasar la certificación LEED (Liderazgo en Diseño Energético y Ambiental) la cual es otorgada por el USGBC (Consejo Norteamericano Para Edificios Verdes).  La razón por la que el mencionado edificio ha sobrepasado la certificación LEED es que sus diseñadores eligieron construirlo estrictamente bajo las normas requeridas por la certificación llamada LBC (Desafío del Edificio Viviente),  las cuales son mucho más exigentes que las normas LEED.

La certificación LBC se obtiene diseñando y construyendo un edificio con las siguientes siete áreas de desempeño: sitio, agua, energía, salud, materiales, equidad y belleza.  Cada una de estas áreas se subdividen haciendo un total de veinte imperativos, los cuales sobrepasan los requerimientos para obtener la certificación LEED.  Ud. puede enterarse acerca de los imperativos del LBC, visitando el siguiente sitio web:

https://ilbi.org/lbc/LBC%20Documents/lbc-2.1  

La misión de la Fundación Bullitt es “Salvaguardar el ambiente natural  mediante la promoción de actividades humanas responsables y el establecimiento de comunidades sostenibles en el Pacifico Noroeste de los EEUU”, y los miembros de esta fundación trabajan  con el Concejo de Seattle desarrollando códigos para las construcciones verdes a través de ordenanzas y demostraciones. 

Debido al uso sin precedentes de materiales y tecnología involucrada en la construcción, los costos iniciales de $30 millones por el edificio de 5,000 metros cuadrados fueron un tercio mayor que los costos normales.  Sin embargo, la fundación ha manifestado que el valor de las rentas de las oficinas serán comparables a las que cobran otros edificios que han sido diseñados y construidos en Seattle usando las normas LEED.

 

 

Algunas características del nuevo edificio verde son:

 Ha sido diseñado para usar un cuarto de la energía usada por un edificio edificado con las normas LEED.

 No tiene espacios para el parqueo de vehículos.  Solamente tiene bastidores para bicicletas.

 Usa cero de energía neta y nada de materiales tóxicos.  No requiere suministro de agua solamente usa agua de lluvia.  Tiene cero desperdicios.  Ha sido diseñado para durar 250 años lo que le otorga un alto grado de sostenibilidad.

 Es energizado totalmente por 1,329 metros cuadrados de paneles solares fotovoltaicos y es aire acondicionado totalmente por pozos geotérmicos.

 En los EEUU, es el primer edificio para oficinas que utiliza agua de lluvia recolectada en una cisterna con capacidad de 56,000 galones, con la cual puede abastecer agua hasta después de 100 días de sequía.

 Ha utilizado madera aprobada por el FSC (Concejo Administrador de Bosques, y ha evitado usar materiales perniciosos tales como PVC, cadmio, plomo, mercurio.

 Usa toilettes inodoras, tiene su propia planta de tratamiento de desagües, tiene jardines en el techo, y usa luz natural al máximo.

 A diferencia de muchos edificios certificados por LEED, el Centro Bullitt se adapta y combina a la perfección con los otros edificios adyacentes.

 

 

Los diseñadores del Centro Bullitt han empleado un nuevo concepto arquitectónico llamado biofilia, el cual es un concepto popularizado por el biólogo Edward O. Wilson.  Definido simplemente, la biofilia es la tendencia humana natural e inherente que los seres humanos hemos adquirido al vivir millones de años en permanente contacto con la naturaleza.  Debido a este proceso nuestra tendencia es preferir vivir rodeado de vegetación y árboles frondosos en lugar de en junglas de cemento.  Por eso es que instintivamente respondemos positivamente a la complejidad, a la ambigüedad y a la riqueza de formas y texturas, porque son lo que el mundo natural nos ofrece.  Nosotros intuitivamente disgustamos de los ambientes monolíticos, monótonos y predecibles que son creados por algunos seres humanos.

 

 

 

Debemos entender que somos una especie únicamente equipada para poder limitar nuestra población sin que las guerras o la hambruna lo hagan por nosotros.  La mente biofílica reconoce los límites que tiene la Tierra para sostenernos y actúa para no sobrepasarnos.

 Una ciudad biofílica aparecerá en la superficie como una réplica de Seattle.  Sin embargo, la creciente densificación de esta ciudad es algo que se manifiesta en contra de nuestros deseos por realizar diseños arquitectónicos biofílicos.  Es imposible construir edificios de departamentos de 400 pies de alto y sentir que son apropiados para la escala humana.  Este tipo de construcción es intrínsicamente alienante.  Paris es a menudo citada como la ciudad más humanamente hecha a escala en el mundo, y sus edificios son esencialmente hechos de seis pisos.  Igual que el Centro Bullitt.

 La arquitectura de una ciudad biofílica debería estar relacionada con el paisaje local, su clima y su cultura en lugar de modas internacionales.  Debería hacer uso creativo de fractales, las formas repetidas existentes en la naturaleza (tales como los copos de nieve, o las estrías de una concha).  Debería ser sensual y rica en variedad y sorpresa.  No sería siempre bella; pero incluiría lugares que son provocativos, confrontacionales, desconcertantes, sorprendentes y también francamente extraños.  De la misma forma como es el mundo natural.

 No se puede afirmar que el Centro Bullitt es un edifico perfecto.  Pero cualquiera que sean sus fallas, está destinado a inspirar una nueva manera de pensar arquitectónicamente.  De tal manera que al ser mirado por la gente de nuevas generaciones, ellos dirán: Ese edificio fue diseñado inteligentemente.

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